By Myriam Segura · miércoles, 16 de marzo de 2011
Medité sobre esta hermosa palabra,
Compare la humanidad con el Águila,
me di cuenta que fácil renovar.
El ave con su gran dolor,
entre morir y renovar,
cambia de plumaje, uñas y pico,
Alargando su existencia...
La humanidad no puede
Dejar el envoltorio del pasado,
botar la agonía, dejar de gemir,
hacer daño, maquinar infortunio.
Cada cual sabe el por qué de su obrar.
Sentí tristeza, me limite, pensé,
me desprendí del viejo abrigo,
de malos pensamientos… yo voy a renovar.
Otro abrigará la ilusión de rescatar,
evaluará su forma de vivir,
saldrá volando con libertad.
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