de Myriam Segura, el Lunes, 14 de marzo de 2011 a las 15:41
De mi terraza contemplo
mi Volcán Galeras,
majestuoso, león dormido,
das la cara amable a mi linda ciudad,
poblada de habitantes de gran calidad.
Y en el letargo de las horas y con el sol resplandeciente,
los recuerdo de mi infancia no se dejan esperar,
pasan por mi mente y aparece el Río
Mijitayo a donde con mi abuelo iba a pasear,
pisando con cuidado las piedras del riachuelo,
acostados a la sombra nos arrullabas con tu
lindo cantar, con las piedras que golpeaban
al pasar.
Veo a mi abuelo recogiendo mis figuras,
que cayeron por descuido en el caudal,
y asido de mi mano me miraba...
Le gustaba contemplar mi carita colorada,
y mis mejillas mojadas por el sudor que me bajaba,
y me decía...es bueno caminar.
Programaba un gran paseo a las tierras de un paisano,
pero el tiempo nos ganó y arrebatándolo de mi lado muy sola me dejó,
y la prueba de su amor allí quedó, una bota de barro llena de monedas,
que llenó.
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